La ironía del futuro
Foto: @laser_2017_
Por @caricuao_hoy
Para caminar por las calles de Tokio es necesario tener bien apretada la mandíbula baja, le comenta Carlos Freire a su vecino Ramón Riestra mientras caminan por el bulevar de Sabana Grande en Caracas.
" Es que cuando conocí Shibuya, uno de los centros urbanos más importante de Tokio quedé bobo. Temblé cuando me tocó usar su famoso cruce", le dijo emocionado a Ramón, su compañero de juego de infancia, también ingeniero de sonido de la Universidad Simón Bolívar.
Para Carlos, viajar debe ser un beneficio obligatorio que le deben dar a todos los ciudadanos en el mundo. Cuenta que Japón, Tokio, estremece, estresa debido a su cantidad de habitantes en la calle. En la noche son más, "pareciera una invasión, la androginia en el vestir de los más jóvenes impresiona. Algunos chicos maquillados, impresionan, incomodan, sobre todo a una persona con cultura latinoamericana.
Mencionar algunas calles, las más auténticas: Ueno Ameyoko,Togoshi Ginza y Sunamachi Ginza , para cualquiera latino se hacen impronunciables. Carlos recuerda, y no puede definir, si era un olor o una energía que se le repetía en cada recodo, edificios visitados, parajes naturales intervenidos con cemento, todo esto le hacía recordar que debía cerrar la boca y no repetir tanto guaoo.
Los japoneses millonarios, echones por demás no se ven en la calle, si acaso en los centros de Karaoke más exclusivos. El dinero, el tener mucho dinero en estas tierras te aisla, te resiente. Te hace invisible. Mientras más dinero se tenga más fantasma puede ser un nipón. Esa prepotencia ligada con una humildad inexplicable, puede definir a estos hombres. A estos forjadores del futuro. De las maquilas modernas.
Para Carlos todos estos viajes a tierras en donde se ve el futuro de la humanidad le hizo comprender el temple triste y "suicidable" de esta raza evolucionada. A Carlos le gustó una vez más ser venezolano, carente, en modo, crear un mundo más humano y sencillo. Este latino confiesa que no entiende ese estrés de los japoneses de competir por ser el mejor. Y su afán nuevo de no dejar descendencia, una pasión que va a comprometer en menos de 20 años a esta potencia. Actualmente Japón inicia otra carrera de exportar ciudadanos para el mundo con educación especializada y dominio de varios idiomas. Esta carrera por la supremacía en Japón sigue, crear el futuro perfecto es su reto y a la vez su enemigo a vencer, en el plano emocional.
Comentarios
Publicar un comentario